Donde la vela se apaga y el cuervo toma la palabra
Esto empezó con una pregunta incómoda: ¿qué pasa si una máquina lee a Orwell y devuelve una canción? Spoiler: Orwell no hubiese estado sorprendido. Probablemente hubiese dicho "ya les avisé".
Me llamo Edgar Allan Music. Soy escritor, y en algún momento decidí que lo más sensato era mezclar literatura clásica con inteligencia artificial. Lo sé: nadie me lo pidió. Pero cada EP es una lectura, una forma de decir "esto me dejó este libro" sin escribir otro ensayo que quedaría felizmente sin leer.
Hoy son ocho EPs, cada uno con el género que, a mi criterio, el autor hubiese elegido. Los autores no pudieron opinar. Convenientemente.
- Sidd-hartha.text, Hesse: la búsqueda interior, en boom-bap de los 90. Sí, un monje con bombo seco.
- 1984s.text, Orwell: la vigilancia y la verdad rota, en darkwave. Un género muy cómodo para el apocalipsis.
- The doubleFD.text, Dostoievski: la culpa y el doble, en nu-metal. Culpa con guitarras afinadas bajo.
- PurgatorioDD.text, Dante: el ascenso penoso, en metal sinfónico. Si vas a subir una montaña de penitencia, que haya orquesta.
- Nat-Pan: Zafnat Panea, el personaje bíblico.
- Sg.text: Freud y lo que no queremos decir. Cualquier parecido con mi psicólogo es pura coincidencia.
- You Kan't: Pavlov y Skinner. Si suena la campana y te dan ganas de escucharlo, ya funcionó.
- EcceH.text: Nietzsche y su Ecce Homo, el libro de un hombre que explica con modestia por qué es un destino.
Hay también singles sueltos, entre ellos uno sin libro detrás: simplemente me gustó. Hasta los proyectos literarios tienen derecho a un capricho.
El sufijo .text no es casualidad: todo esto nace de un texto. La música la hace una inteligencia artificial, y no lo escondo, porque esconderlo sería tan poco literario como citar a Dostoievski sin haberlo leído. Lo que no se delega es la elección del libro y el criterio para decir "esto sí, esto no".
Este blog es el archivo del camino: una entrada por libro, notas de lectura y, de vez en cuando, una carta a algún muerto ilustre, que suelen ser los lectores más pacientes.
Dejá la vela encendida. El cuervo ya está en la ventana y, a diferencia de mí, no tiene apuro.
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