1984s.text: darkwave para la verdad rota
Orwell publicó 1984 en 1949, y desde entonces no hubo década en la que alguien no dijera "esto es exactamente como en el libro". Lo cual es raro para una novela que, en teoría, era una advertencia y no un manual de instrucciones.
La historia, para quien no la leyó: Winston Smith vive en Londres, capital de Oceanía, donde el Partido lo vigila todo con pantallas que no se apagan y un líder, el Gran Hermano, que mira desde carteles. Winston trabaja en el Ministerio de la Verdad, que se dedica a corregir el pasado: reescribe diarios viejos para que siempre coincidan con lo que el Partido dice hoy. Un día empieza a escribir un diario clandestino, se enamora de Julia, y cree por un rato que pensar por cuenta propia todavía es posible. Después conoce a O'Brien y al Cuarto 101, donde descubre que "dos más dos" puede dar lo que el Partido quiera, y que el final feliz no estaba incluido en el contrato.
Para el EP elegí darkwave: sintetizadores fríos, bajos que respiran como un edificio de cemento, voces que suenan lejos y bien afinadas, como alguien que ya aprendió a no levantar la voz. Es un género de los años 80, así que hay una ironía: cantarle a 1984 con el sonido de 1984 es casi un chiste interno. Pero el darkwave sabe algo que el libro también sabe: el miedo no necesita gritar, le alcanza con un zumbido constante de fondo.
Una advertencia de lector: 1984 no es una estética. Es fácil usar las pantallas, el Gran Hermano y la neolengua como decoración para sentirse rebelde un viernes a la noche. El libro va por otro lado: lo que se rompe en Winston no es la libertad en abstracto, es la capacidad de confiar en su propia memoria. Si el EP suena oscuro, que sea por eso, y no porque el negro queda bien en una portada.
Escuchalo con el libro cerca. Y si no lo leíste, que sea una excusa para hacerlo antes de que algún ministerio decida que nunca existió.
Escuchalo en Spotify: 1984s.text, el EP. Son seis temas, desde "The invisible hand" hasta "Room 101-I.L.B.B", pasando por "Two minutes hate" y "The face that never sleeps".
Próximo en esta serie: The doubleFD.text, de Dostoievski. Prepará la culpa.
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